El retorno
Tengo tan poco tiempo que casi no dedico tiempo a Bruno II… y mucho menos al blog, claro. ¡Qué le vamos a hacer! La crisis tiene la culpa de todo, hasta de esto.
La semana pasada estuve en Puebla de Sanabria para dar charlas en dos colegios. En el Fray Luis de Granada hablé con los chavales de 5º y 6º, que se estaban leyendo el libro. Llevaba preparada una charla un poco mixta, con un poco de historia de la literatura de vampiros, explicación de mitos vampíricos (el porqué de lo del ajo, los espejos y la sangre) y algún chascarrillo. Temía haberme pasado, pero lo escucharon muy interesados y me hicieron muchas preguntas sobre el libro. Incluso quisieron que les firmara los marcapáginas y algunos libros que habían traído. En el otro, el Monte Gándara, hablé a todos los cursos. Los de 5º y 6º tenían interés, pero estaban muy inquietos. Se portaron mejor, curiosamente, los de 3º y 4º, que no habían leído el libro; con los más chiquitines me daba cierto reparo profundizar en el tema vampírico, así que les llevaba un cuento basado en la primera parte del libro, que fue lo que más les gustó.
La verdad es que me daba pavor que fueran tímidos y eso fue lo menos problemático de todo: me preguntaron todo tipo de marcianadas (vampíricas o no), me ofrecieron información detalladísima sobre su anecdotario familiar relacionado con espejos, ajo, murciélagos o sangre y me llevaron por los cerros de Úbeda en varias ocasiones (recapitulemos: ¿cómo he llegado yo a estar hablando de dinosaurios?). También estuvieron encantados de aportar sugerencias para la portada del segundo libro y de hacer una comparativa entre las cubiertas española y alemana.
En resumen: una estupenda experiencia. Y eso que, sólo un par de días antes, yo estaba en pleno efecto lanzadera (ese momento que tienes cuando te has dejado convencer para subir a la Lanzadera del parque de atracciones y, ya arriba del todo y un segundo antes de la caída libre, piensas: “Y me he metido en esto yo solita”). A los críos les molan los vampiros en todas sus formas. Bueno es saberlo.
Hoy he encontrado una brevísima referencia al evento aquí:
http://www.nortecastilla.es/20090424/zamora/maquina-cuentacuentos-anima-lectura-20090424.html
Y mientras estaba en Puebla de Sanabria, me pasó algo muy curioso. Recibí una llamada de una artista a la que le había pedido material gráfico de su exposición, para la agenda de mi revista. Estábamos hablando de la resolución de las fotos cuando me soltó: “Oye, ¿tú no serás escritora de libros juveniles”?. Y cuando, alucinada, le contesté que sí, me dijo: “Y has escrito “Bruno Dhampiro”, ¿verdad? Es que me encanta la literatura juvenil, así que me lo compré y me gustó mucho. Se lo pasé a mi sobrina y también le gustó mucho”.
Así que mucho respeto, chicos y chicas: hay gente por ahí a la que le suena mi nombre. Y no todos son parientes míos.
27 de Abril de 2009 a las 8:41
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOh, “Oye, ¿tú no serás escritora de libros juveniles”? es un buen momento para contestar: “no, soy una canción de los Pixies”
XD
XD
Muchas enhorabuenas por el éxtio en tus conferencias y porque ya tu nombre resuena en el mundo artístico.
Besazos.
28 de Abril de 2009 a las 12:06
Esa Rosita campeonaaaaaaaaaaaaaa
28 de Abril de 2009 a las 12:30
¡Y yo que pensaba que ya no me seguía nadie! Como soy tan desastre actualizando… En fin, muchas gracias a los dos. Y la próxima vez que alguien me reconozca espontáneamente (asumo que va a ocurrir, soy así de engreída) le soltaré lo de los Pixies, que tiene mucho glamour. ¡Besos!
25 de Mayo de 2009 a las 4:07
¡Gracias a ti, Jaime! Espero que el libro te guste. Yo haré todo lo posible para que pronto tengáis el segundo entre manos.